Las manías más raras de los escritores

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Expresarse con claridad, con emoción, con garra es el objetivo principal de cualquier escritor. Y ese objetivo puede ser tan obsesivo y enfermizo como lo que hizo Demóstenes para superar sus problemas de dicción y de tartamudez.

Como su objetivo era convertirse en un gran orador, se hizo construir un estudio subterráneo y se encerró en él para practicar día y noche. También se afeitó la cabeza para que su aspecto fuese tan grotesco que le impidiera salir a la calle, y así no caer en la tentación de rendirse. Durante meses practicó y practicó, incluso con piedras en la boca. Y Demóstenes se convirtió en uno de los grandes oradores de la antigua Grecia.

Con esta mezcla de obsesión y perseverancia se conducen algunos escritores célebres a fin de obtener lo mejor de sí mismos. Por ejemplo, Alejandro Dumas vestía una especie de sotana roja, de amplias mangas, y sandalias para poder inspirarse para escribir. Al parecer, si…

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