El primer lector de Joseph Conrad, Enrique Vila-Matas

Calle del Orco

Un joven Joseph Conrad

Ahí está el caso de Joseph Conrad, que, un día en alta mar, decidió pasarle a un rudo marino llamado Jacques el manuscrito de su primera novela, La locura de Almayer. Conrad le preguntó si le aburriría mucho leer algo con una caligrafía como la suya, y Jacques respondió que en absoluto y lo hizo acompañándose de un inesperado tono cortés y añadiendo: “Lo leeré esta noche”.

Elegir como primer lector a un tosco lobo de mar fue correr un riesgo innecesario. Pero a veces esos trances abren grandes puertas. A la mañana siguiente, Conrad se acercó a Jacques y, con un tembloroso hilillo de voz, le preguntó si le había interesado lo que había leído. Tras un breve pero tremendo silencio, obtuvo esta respuesta: “¡Ya lo creo!”. Quiso entonces saber Conrad si le había resultado clara la historia. “Por supuesto, perfectamente”, dijo su primer lector.

Conrad ya no…

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